La ciudad parece latir al ritmo de las fiestas. En cada esquina, entre conversaciones y preparativos, se siente la emoción que anuncia la llegada de las Fiestas del 20 de Enero. Todo gira en torno a cómo vivirlas al máximo, compartirlas con familia y amigos y mantener viva una tradición que une a toda la comunidad.
Antonio Campos, un sincelejano consultado por la Región, contó “A mí me gustan mucho las fiestas del 20 de enero, el alistamiento viene desde diciembre con el mismo entusiasmo, aunque la parte económica se afecta un poquito, pero se hace el esfuerzo para poder participar de todos los eventos, especialmente la corraleja; los demás también participo, pero lo que me gusta en sí es la corraleja”.
Durante esos días, Sincelejo se transforma. Las calles se llenan de música, colores y movimiento. Los desfiles atraviesan avenidas y calles el centro de la ciudad, mientras vendedores ambulantes ofrecen sombreros, atuendos y artículos típicos de la temporada, aumentando la economía para muchas familias que viven de estas ventas informales y haciendo que la fiesta también sea un motor de sustento para la ciudad. La corraleja se convierte en el corazón de la celebración, un espacio donde tradición, adrenalina y emoción se mezclan en cada instante.
Más allá de cualquier dificultad económica, los sincelejanos se entregan con alegría y pasión. Las fiestas no se viven solo con dinero: se viven compartiendo risas, emociones y recuerdos que se quedarán para siempre.








